le feu follet

le feu follet
"Hay momentos de la existencia en que el tiempo
y la extensión son más profundos y el sentimiento
de la existencia parece inmensamente aumentado".


Charles Baudelaire.
Mostrando entradas con la etiqueta homenajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta homenajes. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de diciembre de 2014

Thibault y Marja.





La carta.

Hace unos días recibí una carta inesperada; se dirigía a mí como Monseiur Alvaro. La noche anterior, Thibault, estando en Marieta me preguntó afirmando: hace tiempo que no coges el correo ,¿verdad?. A la mañana siguiente bajé al buzón y recogí la correspondencia. De entre las típicas cartas blancas de diversas facturas y algunos papeles muy coloridos de propaganda advertí un color beige de lo que finalmente resultó ser la carta a la que aludió Thibault; era un sobre casi cuadrado, más grande que los normales.
Subí en el ascensor mientras desgarraba la solapa del sobre y saqué una foto en la que aparecían Thibault y Marja en una fotografía entrañable de la pareja, ya casada, paseando por la naturaleza frondosa de aquella parte de Europa, cerca de tierras inglesas; en último término, aparecía el coqueto Chateau en el que dieron el banquete de boda, siendo en esta foto un símbolo; ellos dos unidos y una casa como elemento primordial para el desarrollo de la familia. Una foto muy evocadora.

Entré en casa, cerré la puerta y de repente me di cuenta de que acompañando a la foto había una cuartilla, una hojita del tamaño de una postal.
La carta empezaba así:
Querido Alvaro,
Querido AMIGO,
Querido Padrino del Lazo,

Empecé su lectura y he de decir que ya al leer unas pocas líneas me emocioné, sintiendo orgullo por lo que era sin duda un reconocimiento de mi amistad hacia ellos. La redacción era depurada y no dejó sin expresar nada de lo que quiso decir, con precisión. Cuando uno está habituado - por desgracia- ,  a la necedad circundante y las amistades fruto de los intereses circunstanciales, cuando no teñidas de envidias,  que no son sino el resultado de reproches hacia ellos mismos por sus debilidades e inseguridades; resulta reconfortante que un verdadero amigo te escriba y te haga darte cuenta de que los valores en los que creemos son refrendados y no caen en saco roto, por lo que, estoy muy agradecido a Thibault y Marja por sus palabras, de todo corazón. Para mí haber sido elegido como testigo del lazo fue un honor, el cual pude compartir con Silvia Quintarelli ;  chica que destaca por su educación, valores y saber estar, opinión que pude confirmar con las palabras que  dedicó a la pareja en la ronda de discursos femeninos; en definitiva, una chica con clase.


Después de volver de su boda en Julio, escribí una crónica sobre una chica amiga de Marja con la que compartí mesa,  me inspiró para escribir sobre su belleza,  su marcada personalidad y carácter, de manera que a su vez pude hablar indirectamente sobre la boda. Pero realmente, me quedé un poco a medias, porque desde hace tiempo que vengo pensando en hacer un homenaje a Thibault como amigo, y a ellos dos como pareja, además de narrar cómo fui tratado en la boda.
Tras recibir este regalo en forma de reconocimiento por parte de los dos, he decidido que es urgente mi necesidad por escribir sobre ellos, ya que, entre otros, uno de los objetivos que me propongo al escribir es el de reconocer y destacar las cualidades de los demás, ya sean estéticas o tengan que ver con su interior y su alma. Mi labor se hace necesaria para cubrir este déficit de sinceridad afectiva hacia el prójimo que no logro comprender. Creo que debemos resaltar los buenos ejemplos y ponerlos en valor, pero esto no se hace, a menudo incluso por vergüenza o por ser confundido con la impostura de una alabanza falsa, sin embargo, cuando uno siente y sabe que lo que escribe lo hace con la verdad del papel en blanco por rellenar, sin mirar a la alabanza gratuita, puede escribir con libertad y sentirse en paz consigo mismo.

Las amistades; el hombre virtuoso.

Afortunadamente la edad te da perspectiva para empezar a distinguir quien es un amigo y quien no lo es. Al final vas filtrando, y seleccionas un número reducido de personas que sabes tiene el alma limpia;  valoras su incondicionalidad, su honestidad y cómo su aprecio hacia ti es sincero, sin esperar nada más allá, sin pensar en los réditos circunstanciales. Creo que el rasgo principal del verdadero amigo, además de  las inquietudes o valores compartidos, es su condición virtuosa; Aristóteles llamaba así a aquel ser humano que tiene el acierto de hacer coincidir sus intereses personales con el de la sociedad, aquellos seres que disfrutan con el bien ajeno, y actúan en su vida beneficiando a los demás y por ende beneficiándose ellos mismos. En la otra orilla del rio de la vida están las bajas pasiones; es el egoísmo ancestral del ser humano el que siempre desea el goce para sí mismo desde la ambición del poseer, sin proyectarse hacia el prójimo.
Esta es una esencia animal del ser humano, que está inserta en él desde sus albores, y que es rasgo común de muchos;  por eso, el virtuoso destaca sobre la muchedumbre ambiciosa, aquella que jamás se ve satisfecha, pues es sabido que el egoísmo lleva a la ambición, y que ésta, jamás se ve satisfecha,  pues es por naturaleza insaciable, por lo que los que la sufren  caen en la desesperanza y envidian al virtuoso. El envidioso añora poseer esa paz de espíritu del que no juzga su propia vida comparándose con los demás, sino que disfruta de su existencia nutriéndose de su semejante, aprehendiendo y aprendiendo, mas con la constante proyección posterior de lo que recibe , en un bucle que se repita una y otra vez haciéndole crecer como ser humano.




La pareja:

Es cuando miro a Thib donde veo estas virtudes. Tiene una personalidad particular que atesora cualidades tan importantes como la lealtad,  fidelidad,  templanza, serenidad y generosidad, entre otras. Thibaulth y Marja son un ejemplo para mí, y creo que para muchos de nosotros. Hay muchos tipos de parejas,Thib y Marja son un tipo de pareja que me ha enseñado que a menudo el partenair ideal no es tu igual, sino tu complementario. Las cualidades de Thib se completan con las de Marja; el uno equilibra y compensa las características del otro. Creo que esta condición de intercambio entre fortalezas personales diferentes es muy recomendable para que una pareja sea eso: una pareja, y creo que da una idea del amor muy bonita, ya que los dos se unen para constituir un ente más completo, el uno completa al otro, recíprocamente.

Ése es el espíritu Católico del matrimonio; una unión en pro de un proyecto de vida en común para crear algo nuevo y sólido, una familia de la cual sus nuevos descendientes disfrutarán del sentido analítico de Marja para leer las situaciones que le rodean, su sentido común,  cercanía y  sentido de humor, complementadas con las cualidades de Thib.  Ambos comparten cualidades, pero a su vez  complementan las que tiene cada uno.
Me gusta esta pareja porque he ido viendo la evolución, particularmente,  en el proceso de maduración de Marja y el acoplamiento entre ambos a medida que han ido pasando los años. Cuando supe que se habían comprometido, me lleve una gran alegría. Tenía dudas en cuanto a la madurez de ambos para emprender este proyecto, sin embargo, cada uno de los dos me dio una clave para darme de cuenta de que Marja estaba ya madura, y de que Thib había tomado la determinación - como bien dice mi padre - de dar el paso. 
Marja , por su parte, recuerdo que  una noche en una fiesta en un ático - era verano-hizo un comentario sobre las relaciones de  pareja y su evolución;  me llevé una grata sorpresa, aquello me indicó que había evolucionado mucho  y que estaba preparada. Thibault me invitó a ver un torneo de Golf al club de Campo; después del torneo comimos en la terraza del club, y fue ahí donde quise despejar mis incertidumbres y preguntarle acerca de  los motivos sobre su decisión de comprometerse. Me hizo una exposición madura y clara de sus convicciones vitales y los órdenes de prioridades en su vida y sobre su relación con Marja y como encajaba en su vida,  sentí la determinación en toda su exposición, quedándome con la sensación de que realmente estaba haciendo lo que él quería hacer. 

Ahora, ya están casados. Os considero, así como me dijisteis vosotros, unos amigos para toda la vida. Nos quedan muchas noches en La Lupita observando la cara de Felicidad de Marja y buenas conversaciones paseando,  o con amigos; tiempos que compartir desde el respeto y la cercanía de una pareja que se ha hecho querer como así lo demuestra selecto grupo humano que conforma sus amistadas, con las que también estoy muy contento por compartir amistad.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Tu cantas y yo sueño.






“…Os quiero decir a todos , -los que me conocéis ya lo sabéis y los que no, os lo digo ahora -, que soy una persona muy sensible. “







Nos miraste a la altura del plano de nuestros ojos, como hacen los que nada esconden. Sentí prepotencia , desparpajo y sensualidad en aquel acto emotivo;  una declaración sincera y algo descarada, por cuanto algunos éramos desconocidos para ti, aunque estábamos en tu casa.

Tú ya tienes tu niño. Ya nació en ti, hace tiempo. Lo arropas con tus brazos y lo sientes  en tu corazón, apretándolo contra tu pecho. Tu bien nacido es madera horadada y resonante  poblada por cuerdas paralelas que tornas tersas por el tacto sutil y deslizante de tus yemas.

Raptas mi conciencia, me seduces con  cada mirada de mujer artista a golpe de fado; tienes la delicada calidez portuguesa,  la sensibilidad femeninamente sofisticada de la elegante sensualidad francesa; desprendes pasión española, torrente de verdad y vida;  eres todo al mismo tiempo, y sobre todo: Mujer.

Ayyyy… , ¡cuántas personas! , ¡cuántos ciudadanos nos rodean!,  pero  qué pocos son  hombres, y cuan poco numerosas son las mujeres con las que tenemos la suerte de cruzarnos.

Eres de ojos curiosos , mirada atenta e inteligente;  distraída de sí misma y entregada al mirar del otro, a la atención por el prójimo. Qué razón tenía Aristóteles al señalar como virtuoso a aquel que sabe alinear sus propios intereses con el de la sociedad, - certero camino hacia la felicidad - , despojándose de la condición egoísta  inserta en el ser humano, víctima de las bajas pasiones.   

Tu melena es algo salvaje, algo graciosa , algo cursi, algo dinámica ; es simplemente tuya, fiel reflejo de un carácter rebelde dentro de un corazón noble y auténtico, que se mira ahora al vientre y encuentra otra guitarra nueva, otro ser que va a nacer y que ya ha escuchado tus canciones.
Nuevas músicas; nuevas noches de luz llenarán tu salón de cuatro grandes ventanales  rasgados, y a cada nota tuya, ese nuevo ser se prepara para ser recibido por  esta gran habitación desordenada y bella que es la vida,  ya con el amor en su sonrisa.





martes, 23 de septiembre de 2014

À la femme française.











À la femme française.  

femme française, qui es de lèvres avec des formes lisses excessives propres 
d'une architecture baroque, tu es accordée par le poids de ton histoire illustrée,
le bagage esthétique de cet air sophistiqué et furieusement féminin qui captive 
l'homme méditerranéen.
Tu souris légèrement, consciente de ta lisse expression complaisante, 
et tes pommettes font ressortir une convexité succincte. Ce n'est pas 
l’heure de rire, car tu ne veux pas exprimer ta douceur, mais de la pure beauté
démontrée par la retenue de ton visage. 
Ton teint est ce qui seul pâlit dans des blancs lumineux jusqu'à devenir dans 
des tons rosés attrayants timides sur l'uniformité de sa texture veloutée ; 
tes yeux sont en amande et d'une grande taille, montrant des paupières 
toujours d’une ampleur plus généreuse. 
Tu connais l'angle de vision depuis lequel ton visage doit être offert au monde,
en se vantant de savoir l’importance que sont des cils pour une femme. 
Seulement toi, femme française, montres sensualité et élégance chic dans 
un seul corps ; ta coquette gestuelle discrète est ton attitude ; la fierté est
ta séduction avec une longue tradition derrière toi, et c'est pourquoi, tu me captives.



A la mujer francesa.

A ti, mujer francesa, que eres de labios con suaves formas excesivas  
propias de una arquitectura barroca, te es otorgada,  por el peso de tu 
historia ilustrada,  el bagaje estético de ese aire sofisticado y rabiósamente
femenino que cautiva al hombre meditarráneo. Sonríes lévemente, 
consciente de tu suave expresión complaciente,  y tus pómulos hacen
destacar una sucinta convexidad. No es hora de  reir,  pues no quieres expresar 
tu dulzura,  sino pura belleza,  evidenciada en la contención de tu rostro.
Tu tez es la única que palidece en blancos luminosos hasta tornarse en 
tímidos tonos rosados sobre la uniformidad  de su textura aterciopelada; tus 
ojos son almendrados y de gran tamaño, mas siempre portas párpados de 
generosa amplitud.Conoces cual es el ángulo de visión desde el que tu rostro 
debe ofrecerse al mundo, jactándote de saber lo importante que son unas 
pestañas para una mujer. Sólo tú, mujer francesa,  ostentas  sensualidad y 
elegancia chic en un solo cuerpo; eres tu actitud, y  tu coqueta gestualidad 
discreta te adorna; soberbia es tu seducción,  con larga tradición a sus espaldas, 
y por todo lo que he relatado, me cautivas.









lunes, 10 de marzo de 2014

La amistad heróica de Samuel.







Patroclo y Aquiles.



"En los tiempos modernos no quedan ya Aquiles ni Patroclos; su absoluta amistad; el sentimiento maternal y paternal de Aquiles para con su amigo Patroclo, que se reviste las armas de Aquiles; la muerte; la venganza; los huesos de los dos , sepultados en la misma urna. Hoy la amistad heróica está muerta para siempre"


Giacomo Leopardi,  en una carta a su amigo Pietro Giordano, reflexionando acerca de la falta de amistad.

Mi Benedicta del sur de España.





Dedico este genial texto en prosa poética que  Charles Baudelaire  escribió hacia 1869, a todos los  que hemos tenido la tentación de querer enterrar en la fosa del ideal a mujeres cuya gran belleza no acompañaba su mediocre mundanidad.


¿CUÁL ES LA VERDADERA?


Conocí a una tal Benedicta, que colmaba la atmósfera de ideal y cuyos ojos sembraban  anhelos de grandeza, de hermosura, de gloria, de todo lo que lleva a creer en la inmortalidad.

Pero la milagrosa muchacha era bella en demasía para vivir mucho tiempo; así, murió algunos días después de haberla conocido yo, y yo mismo la enterré, un día en que la primavera agitaba su incensario hasta los cementerios. Yo fui quien la enterró, bien guardada en un féretro de madera perfumada, incorruptible como los cofres de la India.

Y como los ojos se me quedaran clavados en el lugar donde hundí mi tesoro, vi súbitamente una criaturilla que se parecía de modo singular a la difunta, y que, pisoteando la tierra fresca con violencia histérica y rara, decía soltando la risa: «¡La verdadera Benedicta soy yo! ¡Soy yo, una vulgar ramera! Y en castigo de tu locura y de tu ceguera, ¡me amarás tal  como soy!.»

Pero yo, furioso, contesté: «¡No!, ¡no!, ¡no!» Y para acentuar mejor mi negativa, di tan fuerte golpe en la tierra con el pie, que la pierna se me hundió hasta la rodilla en la sepultura reciente, y, como lobo cogido en la trampa, sigo preso, tal vez para siempre, en la fosa de mi ideal.



sábado, 8 de marzo de 2014

Desde el otro lado del cristal.






Esta mañana, desde la cinematográfica vista que me ofrece el  vidrio de la cafetería del Vips, veo la vida pasar ante mí. Soy testigo invisible -por el reflejo que provoca en el vidrio la mañana-  del fluir de los peatones que circulan por la calle . 

Mientras saboreaba una tostada de mermelada  - al otro lado del cristal, en la calle -  apareció ante mí un viejecito decrépito, pero con una de esas caras que expresan  vida. Transmitía el dolor de su condición precaria. Normalmente, las caras de los viejos no expresan gran cosa, son reflejo de una inactividad vital,  este señor se movía cual cadáver andante, pero al mismo tiempo su expresión era intensa, muy vívida en su sufrimiento, lo cual impresionaba. Trataba de avanzar por el paso de cebra que está en frente de la cafeteria a pasitos pequeños para asegurar el equilibrio; los pasos eran rápidos pero muy cortitos, avanzaba muy poco.

Cada seis o siete pasos paraba, y hacia un receso,  para posteriormente seguir con la lucha en su avance por ese mar de obstáculos  que no existen para nosotros , los jóvenes. Los viejos ya no tienen retos que resolver en su vida,  pero vuelven a tener que aprender a andar, como unos bebes. Los jóvenes, tenemos que resolver nuestro futuro,  pero la vida nos sonríe para movernos por ella. 

El viejecito cruzaba y se dirigía hacia el cristal desde donde yo veía esta dramática escena del final de una vida. Tras unos segundos de claro esfuerzo,  logra conquistar la acera, no sin antes atravesar  un Rubicon al llegar  al bordillo del paso de cebra, de escasos 5 cm de altura, especial para minusválidos…


Ignorante de mi  mirada debido al reflejo del vidrio, termina parándose para tomar fuerzas a un metro escaso de mí. Es en ese preciso instante cuando puedo observar detenidamente su expresión, con tanta crudeza y claridad,  que siento invadir su intimidad,  y sentir dentro de mí, por un instante, el sufrimiento que lleva dentro, acompañándole. Puedo observar su expresión, dirigiendo su mirada perdida y vacilante entre las baldosas del suelo y ese lejano horizonte que se sitúa tan solo un metro adelante.

Se para; ¿piensa?, ¿sólo descansa?, ¿hasta qué punto su deseo de pasear es mayor que el tedio de su moribundo caminar?. Pienso en él; empatizo,  y se me ocurre que debo hacer algo; podría salir de la cafetería y ofrecerlo mi ayuda,  . ¿Pero no sería este ofrecimiento más cruel aún que la mera observación pasiva de su sufrimiento?, quizás,  en vez de calmarlo o reconfortarlo,  sólo le estuviera manifestando lo que todos vemos y él ya sabe. Mejor permanecer inmóvil;   testigo del ya quebradizo destino de este ser humano.


¿Por qué ha de morir ya?,

¿Por qué llega su final?,

¿Por qué ha llegado ese momento cruel de la vida?.

No sé qué he hecho yo para no ser él.

Pero no puedo hacer nada por él.

 Quizás sólo haya de morir por la misma inexplicable

razón por la que hubo de nacer.


¿Quién se merece morir?.

¿Quién se merece nacer?.

El final; precipicio cruel.

El inicio de una  vida; el don de la

existencia,  por nada, un regalo.

Es entonces, cuando uno percibe
  
 que la vida en cierto modo es justa,

y equilibra tu destino,  quitándote aquello que  fue otorgado 

sin razón aparente para haberlo merecido.




miércoles, 18 de diciembre de 2013

Conciudadanos.






Cualquiera que viva en la zona central de nuestra ciudad: Madrid, habrá encontrado en su caminar uno de esos negritos subsaharianos que están  en las puertas de  establecimientos como el corte inglés.


Estas personas forman parte de nuestra vida diaria, al menos durante un lapso pequeño de tiempo. La mayoría de la gente pasa de largo intentando no ser presa ,  no sólo sus ofrendas comerciales, sino , más bien, y sobre todo, de una inexplicable , obcecada,  y obsesiva pulsión parlante hacia el aludido.  


Son realmente incansables, hablan literalmente a todo el mundo que pasa por su lado, que serán miles de personas en unas pocas horas…..


Es un comportamiento que siempre me ha llamado la atención, nunca le he encontrado una explicación lógica más allá de un afán por la venta; pero tan exacerbada que llega a la locura , como en el caso del negrito que se pone en la puerta del corte ingles de Serrano con Ayala, que directamente parece estar poseído de una magia negra y no para de saludar a la gente de forma compulsiva , sin criterio, como un autómata. Realmente, si te paras tres o cuatro segundos te induce tristeza el observarle mientras los viandantes pasan, unos displicentes y otros angustiados por esa agresión verbal; un saludo compulsivo.


Sin embargo, el negrito que me ha impactado más es otro. Todos los días por la mañana cojo el coche y en el camino a mi oficina paso por un tramo de la calle Bravo Murillo. Justo en ese tramo , siempre me coge un semáforo y aprovecho para observar lo que pasa en la calle, desde la paz que da el interior de un coche; un coche en una ciudad algo cosmopolita y superpoblada es como un observatorio rodante, es el batiscafo del asfalto.


El caso es que, en el tiempo que dura el  semáforo me entretengo en mirar a  otro negrito que está en la acera , justo a la altura en que paro debido al semáforo. Es un caso especial, porque este alto y fornido chico, se sienta en una especie de taburete pequeño en la acera, apoyado sobre la fachada de un edificio, y mira de frente a la calle, donde pasan los coches y las personas perpendicularmente a él.


Todos los días le miro y observo su comportamiento, alguna vez me ha mirado, aunque yo no me he atrevido a sostenerle la mirada por si me suelta algún gesto raro. Como es una calle con bastante tránsito peatonal siempre pasa algún peatón y veo que el  negrito saluda a los peatones, pero de una manera amigable, y sin presionar al viandante. Es más, es que muchas veces los viandantes le saludan a él, manteniendo una  conversación de dos frases y siguen su camino. Nadie deja dinero ni él parece ofrecer nada,  sopena de que espere algo de alguien de forma espontánea.

Igualmente que en el otro caso, aunque este sea diferente, no lograba entender la naturaleza de su comportamiento, es muy difícil para un europeo que está en el primer mundo ponerse en la mente de una persona que viene de un lugar tan diferente.

Creo que el principal problema para esta gente es que no entienden nuestros códigos de conducta, nuestra sociedad  es muy compleja para ellos, y tratan , por su instinto, de actuar con nosotros conforme a lo que su intuición les dicta. Siempre pensamos en el aprieto que nos ponen cuando nos molestan al hablarnos, pero nosotros no nos ponemos en el lugar de ellos ; el esfuerzo que debe suponer para ellos tratar de comunicarse con nosotros en un espacio y culturas que les son absolutamente ajenos y de los cuales comprende seguramente bastante menos de lo que nos podamos suponer.



Esta mañana, una vez más me he parado en el semáforo y ahí estaba él, con esa cara medio feliz y medio circunspecta, saludando a sus conciudadanos.

En ese momento, ha pasado un hombre de unos 48 años, ya con algunas canas, era alto, como el negrito que nos ocupa. Se han mirado y se han saludado, y he podido ver como el negrito se levantaba a saludarle amigablemente. De igual manera, el viandante español le ha sonreído y han intercambiado algunas palabras, unas frases más bien, por lo menos un encuentro de medio minuto. Desde mi privilegiada posición podía ver la expresión del negrito cuando hablaba mirando a los ojos a su interlocutor…, y súbitamente, me ha venido a la cabeza una revelación:



Menuda expresión de orgullo, satisfacción y dignidad que portaba este chico , era mirarle y darte cuenta de que ese era su momento, el momento de sentirse un ciudadano más, integrado en el seno de una sociedad que no sabe ni quien es, ni le importa, pero él, con ese acto diario, quiere sentirse un ciudadano de su ciudad y era increíble la satisfacción y el orgullo que exalaba al darse cuenta de que por un minuto estaba hablando al mismo nivel, de tú a tú, con un Conciudadano, una persona que le estaba otorgando categoría de ciudadano al mismo nivel....


Es en este momento cuando me he dado cuenta de todo, de lo importante que supone para una persona de este tipo simplemente intercambiar un saludo con cualquier persona de una ciudad que no le mira jamás. Ellos buscan su integración a base del saludo y el contacto diario con las personas que ellos quieren ser…, pero lo realmente impactante no es el loable y tenaz esfuerzo que realizan, por otra parte con ilusión, sino la candidez e inocencia que encierra su actitud, esa fuerza de la ilusión por ser como el otro, esa ignorancia ante el mounstruo de la ciudad, que es vencido día a día por estos negritos con cada uno de sus saludos a sus pretendidos conciudadanos….., impresionante.


Este tipo de comportamientos tan inocentes como auténticos sólo pueden emanar de unas personas como estas…., por el contrario, no verás a otros inmigrantes como latinos o personas del este con esta  pertinaz ilusión por sentirse uno más…, y es lógico, porque ellos, los latinos , los del este, son ciudadanos de nuestro mundo, y saben de la dificultad que entraña la integración.


Lo paradógico de todo esto es que la fuerza de la ilusa ignorancia inocente de estos negritos es tannn grande, tan potente, que es posible que varios de ellos se empiecen a integrar , poco a poco, esperando su oportunidad. 



“Cuantas cosas inalcanzables ha logrado el hombre por su pura ignorancia….” , que así sea, y por ello mismo,  se vayan integrando; “queridos conciudadanos”.