le feu follet

le feu follet
"Hay momentos de la existencia en que el tiempo
y la extensión son más profundos y el sentimiento
de la existencia parece inmensamente aumentado".


Charles Baudelaire.

martes, 16 de febrero de 2021

La potencia sin control no sirve de nada.

 

El idealismo es una herramienta muy poderosa , pero necesita de un buen nivel de madurez personal para saber canalizarlo. En ausencia de esta  última , el idealismo,  sigue las directrices de un corazón errante, con todos sus errores.




viernes, 12 de febrero de 2021

Diálogos.

 


---Ya veo que sabes lo que te gusta , ¿y sabes lo que quieres.?

---No creo en las personas que dicen saber lo que quieren, o saber lo que buscan  de otras personas. Prefiero que cada persona me vaya suscitando lo que deseo de ella, según la voy conociendo. Normalmente , la gente que suele presumir de saber lo que quiere, al escucharles,  uno se da cuenta de que sólo desean cosas infantiles,  sin profundidad alguna. Y sin embargo, se jactan de su determinación. 

Las personas que ven la vida como algo más trascendente, consideran su existencia como un proceso de aprendizaje ; con más humildad, no como un tiempo empleado en " conseguir lo que quieres ".

Preferiría que me preguntaran cómo quiero ser, a qué es lo que quiero.

--- Cuéntame algo sobre ti que nadie sepa

--- Tampoco creo en ese tipo de preguntas. Son preguntas que hace la gente para tratar de conseguir información rápida,  partiendo de la base del que responde no sabe que con una pregunta sencilla se le puede sacar una respuesta sobre la cual no sea consciente y por tanto, quedar expuesto.

Me parece éticamente cuestionable, incluso una falta de respeto. como te dije antes, creo más en el interés de emprender un proceso de conocimiento de los otros a través del los hechos del tiempo en la relación, más que en los atajos de supuestas  preguntas audaces.













miércoles, 10 de febrero de 2021

Sin Blanca en Paris y Londres. George Orwell, 1933.


George Orwell,  durante su periplo sin blanca por las calles de Londres, terminó trabando amistad con Bozo, un mendigo y pintor callejero, que le hizo la siguiente reflexión:

--Si tienes una educación, da igual que pases el resto de  la vida en la calle.

--Pues yo he comprobado justo lo contrario--respondí--Por lo que he visto, cuando le quitas a un hombre su dinero ya no sirve para nada

-- No , no tiene por qué ser así. Si te lo propones,  puedes vivir igual seas pobre o rico. Puedes seguir con tus libros y con tus ideas. No tienes más que decirte: "Aquí dentro soy libre"  -- se tocó la frente con el dedo-- , y todo irá bien.





Sotto voce

 

Ya al poco de conocerla, le dijo  te quiero  varias de veces con el pensamiento mientras la contemplaba de cerca en determinadas situaciones. Un día,  no pudo reprimirse más y se lo susurró al oído lacónicamente con la esperanza de que no lo entendiera. Ella no dijo nada. Quizás el nunca sepa si lo llegó a escuchar , y menos aún,  si le comprendió.



viernes, 5 de febrero de 2021

Elogio del aburrimiento. Joseph brodsky

 


Cuando os golpee el aburrimiento,  id por él. Dejad que os inunde;  sumergíos,  tocad fondo.

En una situación desagradable,  las regla es tocar fondo cuanto antes para volver con más rapidez a la superficie .De lo que se trata,  diríamos parafraseando a otro gran poeta de lengua inglesa,  es de dar un repaso a fondo a lo malo. La razón de que el aburrimiento merezca tal escrutinio es que representa al tiempo en toda su pureza,  en todo su repetitivo, superfluo y monótono esplendor.  

Por decirlo así, el aburrimiento es vuestra ventana al tiempo,  a esas características del tiempo que uno tiende a pasar por alto para no poner en peligro su equilibrio mental. Se trata, en definitiva,  de una una ventana a la infinitud del tiempo,  o,  lo que es lo mismo,  a nuestra propia insignificancia en él. Eso es lo que quizá explique el pavor ante las tardes solitarias y mortecinas,  o la fascinación con que uno observa a veces el polvo en un rayo de sol,  y se oye de fondo el TIC TAC de algún reloj;  el día es tórrido,  y la fuerza de voluntad se halla bajo mínimos. Una vez abierta la ventana,  no intentéis cerrarla;  al contrario,  abridla de par en par. Pues el aburrimiento habla el lenguaje del tiempo y vais a aprender la lección más valiosa de vuestras vidas,  la lección que aquí, en estos verdes céspedes, no os han enseñado:  la de vuestra absoluta intrascendencia. Una lección tan válida para vosotros como para aquellos que con quienes os codeéis. “Eres finito -dice el tiempo con voz del aburrimiento-,  y cualquier cosa que hagas desde mi punto de vista es vana”.

Puede que esto no resulta precisamente agradable,  pero la percepción de la futilidad, de la limitada significación que revisten incluso vuestras mejores y más vehementes acciones resulta preferible al espejismo de su trascendencia y la correspondiente vanagloria.

El aburrimiento supone,  en efecto,  una irrupción del tiempo en vuestro esquema de valores .Sitúa la vida en su justa perspectiva,  lo cual da como resultado la precisión y la humildad. esta última,  observémoslo, engendra la primera. Cuanto más conocemos nuestro propio tamaño,  más humildes y compasivos nos volvemos respecto a nuestros semejantes,  a ese polvo que flota en el rayo del sol o ya inmóvil sobre la mesa. ¡Cuánta vida encierra ese polvo! No desde nuestro punto de vista,  sino desde el suyo. Nosotros somos para él lo que el tiempo es para nosotros; por eso aparece tan poca cosa.  ¿Y sabéis lo que dice el polvo cuando limpian el de la mesa?

“recuérdame”

susurra al polvo.








viernes, 1 de enero de 2021

¿Sobre las mujeres?

   

 Me dijo que las mujeres son todas iguales. 

           Aquella consideración hablaba más sobre él           

 mismo, que sobre las  mujeres, al fin y al cabo.




miércoles, 1 de abril de 2020

Sobre el valor de una idea.



Cuando nos asalta una idea y reflexionamos sobre la misma,  -ponderando su valor- ,  si acto seguido,  uno se distrae y la olvida, automáticamente, siente una orfandad;  un vacío que le hace  tomar conciencia  del extraordinario valor de aquella idea, - por insulsa que pudiera parecer- ;  pues el valor de una idea,  estriba en ser punto de partida para elaborar otras ideas y discursos,  desde ese punto vitalmente necesario.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Roma





Cogí un taxi en el aeropuerto que me llevó directo al centro de Roma , donde había alquilado un apartamento justo al enfrente del ponte Sisto,  en el barrio del Trastévere.

Deseaba verla con la excusa de visitar la cuidad. Iba a Roma,  y casi a cualquier sitio donde se hubiera encontrado ella,  pues la tenía idealizada,  sentía  la presencia del velo blanco, pulcro,  que uno extiende sobre la mujer pretendida cuando no encuentra  mácula que le suscite reparo alguno.

Me esperaba en la puerta del edificio una señora de unos 50 años, algo gruesa, desde luego no era la propietaria, debía ser alguien que trabajaba para la dueña. Me saludó con energía y cordialidad; comenzó a hablarme en italiano como lo hacen las personas que no conocen una segunda lengua, mirando con intensidad y repitiendo más alto las frases como si el interlocutor así  fuera a entender , “debía entender”.

Mientras subíamos las escaleras hacia la primera planta, donde me alojaría, la mujer comenzó a explicarme la utilidad del nutrido manojo de llaves que llevaba. Entramos en el piso. Lo primero que vi fue un piano a la izquierda enmarcando el zaguán. La señora se afanó en que quedara claro qué tipo de llave debía utilizar para cada puerta, pues el edificio de corte neoclásico contaba con un soportal con cancela, por lo que había varias puertas antes de llegar a mi piso.

Al mismo tiempo que la escuchaba, mi imaginación se preguntaba si ese piano era tocado con regularidad, y tuve la tentación de preguntarle a la señora sobre el piano, por si aquella información me diera una idea del tipo de personas que moraban esa casa. Pero no lo hice. Me dio vergüenza hacerlo, quizás porque en el fondo sentí que preguntar sobre el piano sería en como penetrar en intimidad de una casa sobre la que yo simplemente tenía derecho a dormir durante tres noches.

La señora me advirtió de que si no seguía el orden de las utilización de las llaves, podría quedarme encerrado en las escaleras;  empecé a entender que su interés en aclararme este tema de las llaves obedecía más al fastidio que supondría para ella tener que regresar a rescatarme,  más que por ser una persona responsable.

Cuando la señora cerró la puerta y me encontré solo, tuve una sensación de que la casa era mía y podría escudriñarla con tranquilidad. Abrí una de las ventanas que dan al río. La vista estaba tamizada por la interposición de los arcos de medio punto que formaban los soportales. Durante algunos segundos me dediqué a comprobar qué vistas efectivas sobre el río y el puente  se divisaban desde el apartamento.

El aire humedecido por el rio penetraba en las estancias de la casa al abrir las ventanas. Eran las seis de la tarde de un día de Marzo, y la sensación de calor era acusada. Las calles de Roma desprendían calor,  los haces de luz solar creaban  un enjambre de  claroscuros sobre las hojas  de los árboles en las márgenes del río, realzando la voluptuosidad de las copas, que perfilaban diferentes formas sobre el cielo al son que marcaba la suave brisa de la tarde.


La casa se había ventilado. El salón y la cocina estaban integrados en un solo espacio, los techos de la casa eran muy altos, de manera que la sensación de amplitud era enorme. La anchura de la fachada era de casi un metro; había un pasillo que comunicaba con las habitaciones. Dos ventanas horadaban el muro del pasillo;  el alfeizar era tan ancho que en el nicho generado se  alojaba  un puff de  suave seda italiana, perfecto para tumbarse apoyado sobre una  de las jambas del muro y mirar las vistas, leer o descansar. Sobre el otro flanco del pasillo, había una biblioteca algo escasa en volúmenes y algunos objetos de decoración, de los que no pertenecen a la vida de los dueños, con un paño de pared pintada de un verde oliváceo estucado.

Me entretuve en mirar los títulos. Había algunos libros franceses, quizás la casa perteneciera a una familia italo-francesa. Localicé rojo y negro de Sthendal, alcé el brazo y de puntillas lo saqué del estante. Empecé  a hojearlo. Al deslizar las yemas de los dedos sobre los filos de las hojas para pasarlas, me pregunté por qué nace esa curiosidad aparentemente vana; la curiosidad, aunque a veces beba del morbo, puede tener como fin último la esperanza de encontrar algo. Y lo encontré. Una hoja yerta, totalmente aplanada por la acción perenne de la presión de las hojas del libro.
Tanto tiempo ahí prensado…, ¿de cuándo dataría aquella hoja?, ¿qué protagonista la situó ahí?. Quizás esa hoja simbolice el resumen de una bella tarde de amor sobre cualquier parque de Roma. Decidí dejar la hoja en la misma página que la encontró, por no perturbar la intimidad de sus protagonistas.

Salí del apartamento camino a mi cita con Kristina. El movimiento ondulante de las copas de los árboles que flanquean las márgenes del Tíber provocaba una visión de gran belleza plástica; el movimiento de las copas viene anunciado por la brisa  y se produce un efecto semejante al de la música, por el cual nuestro cerebro imagina la siguiente nota de la canción de forma inconsciente, produciéndonos un vínculo entre la obra y el oyente.
Al cruzar  puente Sisto,  me distraje momentáneamente mirando de nuevo cómo se mecían las copas de los árboles . En ese preciso instante  pasó como un rayo una motocicleta que  no había visto, la cual me habría machacado un segundo antes de no haberme parado a mirar aquellas copas en movimiento. Seguí mi camino  sin más.  Una se mana más tarde,  me asaltó súbitamente el sentimiento de lo absurdo al rememorar el incidente mientras tomaba un café,  me afectaba un mal estar fruto del desconcierto que emana de esta verdad hiriente que la naturaleza te da sin preguntar por ella.

martes, 14 de agosto de 2018

Apuntes del subsuelo. Dostoyeski.


"[...pero también la desesperación tiene sus momentos de placer intenso,  sobretodo cuando uno sabe a ciencia cierta que se encuentra en un callejón sin salida".


"Cuando, por ejemplo, te demuestran que desciendes del mono,  ya no tienes por qué enfurruñarte; acéptalo enhorabuena."



" Después de esto se diría que encuentra usted placer hasta en un dolor de muelas!, exclamarán ustedes riendo.
Bueno,  ¿ Y por qué no? Hay placer hasta en el dolor de muelas - contesto yo - . Yo tuve un dolor de muelas que duró un mes entero y sé lo que me digo. Claro, la gente no sufre tal cosa en silencio. Se queja. Pero esos quejidos no son sinceros,  sino maliciosos,  y en esa malicia está el meollo de la cuestión. Con esos quejidos el paciente expresa su placer; si no sintiera placer dejaría de quejarse.  En primer lugar esos quejidos expresan la falta de sentido, tan humillante para la conciencia,  del dolor físico."









Stop intuición


Todos aquellos pequeños indicadores que mi intuición juzgaba como malos presagios, se cumplieron a rajatabla una vez más, también con Kristina. Mi intuición anula a mi esperanza, no la deja ser;  a la mínima concesión que le doy a mi imaginación, confiando en la esperanza de que mi intuición no esté en lo cierto, paf!, me da una bofetada y  no me deja soñar, todas aquellas mini sensaciones que me  incomodaban el alma, terminaban por materializarse en hechos.  

lunes, 13 de agosto de 2018

Gabriel D'Anunnzio. El placer, 1889.


"Tengo una curiosidad de mirarme dentro para ver si aún queda alguna mínima parte del alma que no esté en poder del alma suya,  algún mínimo rincón que no esté lleno de vuestra luz. Es como una exploración interior que hago por usted,  ya que usted no puede hacerla".

domingo, 12 de agosto de 2018

La dichosa puerta.



Siempre fuerza el gesto para cederme el paso a mí, por norma.
Un día decidí que era mejor ahorrarle el gesto, y pasar siempre primero; al menos evitaba que quedara patente su falta de naturalidad en el manejo de la cortesía . Estoy convencido de que piensa que soy un mal educado.


Inteligencias.



Me dijo, que  hace poco conoció a la única mujer que ha considerado estar a su altura en inteligencia. La frase rezumaba soberbia. Tras una pausa, le dije que quizás haya conocido mujeres muy inteligentes,  pero con tipos de inteligencia no compatibles con la suya. No sé si me entendió. No obstante,  aquella chica daba igual, sólo era un pretexto auto halagarse.

domingo, 29 de julio de 2018

Gabriel D'Anunnzio. El placer, 1889.


"Terencio llevó el té. Se puso después a preparar la cama,  con lentitud,  con un cuidado casi femenino, no olvidando nada,  pareciendo querer asegurar,  al señor,  hasta la mañana,  un descanso perfectísimo,  un sueño imperturbable. Andrés le miraba con una conmoción creciente,  en cuyo fondo había un vago sentido de pudor. Le dañaba la bondad de aquel viejo alrededor de aquella cama por la que habían pasado tantos amores inmundos; le parecía casi que aquellas manos seniles mezclaran todas las impurezas,  sin saberlo."


jueves, 1 de marzo de 2018

Interludio Romano.




Deseaba verla,  con la excusa de visitar Roma. Cuando Gabriel sentía que una mujer le colmaba, era capaz de ir a cualquier lugar del mundo donde ella se encontrara, pues si un alma se siente llena,  no puede sino proyectarse al exterior y no encontrará excusa, cortapisa o impedimento que lo detenga. Esa pulsión expansiva,  detonada por el sentimiento de la incitación amorosa,  ha  provocado en otras pasiones elevadas del ser humano, como la justicia o el deber, grandes hazañas que tuvieron como protagonistas  hombres extraordinarios, cuyo fortaleza se basaba en la determinación que nace de la inevitable fuerza de  expansión de las almas completas. ¿Verdaderamente,  Gabriel se sentía lleno cuando pensaba en aquella muchacha?. No podía sentirse lleno, no la conocía bien; realmente, lo que él sentía,  era la presencia del velo blanco, pulcro,  que uno extiende sobre la mujer pretendida cuando no encuentra atisbo de macula que le suscite reparo alguno: ésa era la llave que le permitía a Gabriel comprar el billete de avión a Roma sin tener dudas.







miércoles, 28 de febrero de 2018

Gabriel D'Anunnzio. El placer, 1889.





"Como el sol del atardecer hería los cristales,  la trama florida de las cortinas de encaje se dibujaba sobre la alfombra."


           Frase que está contenida en la primera página de esta novela. 

viernes, 29 de diciembre de 2017

jueves, 28 de diciembre de 2017

Pensamientos de Luis buñuel



Después de haber hecho un perro andaluz, intenté quemar todas las copias. Y cuando muera espero que quemen todo lo que he hecho. Comparto los sentimientos del Marqués de Sade. Quiero que me quemen y me arrojen a los cuatro vientos. Quiero desaparecer  completamente, sin dejar rastro.







         SOBRE EL CINE:
En una novela puede decirse : " Arturo,  después de encender un pitillo, continuo su discurso diciendo...".La bondad de la novela depende de lo que diga Arturo,  y la del film estriba en el momento de encender el cigarro".
         Los actores de teatro,  aún sin careta,  no tienen rostros. Solo tienen voz. Y el cine               posee hasta silencio.
       
       
         MÚSICA EN EL CINE:
Por otra parte,  yo detesto la música en el cine. Creo que no se debe usar,  y mucho menos con el concepto que se hace.  Eso de usar música para subrayar un sentimiento me parece deleznable,  muy poco legítimo. 


         SOBRE EL ARTE:
Todo arte,  aún el más abstracto,  entraña siempre una ideología,  contiene un sistema completo de ideas morales. Fatalmente, estará en uno u otro polo de la moralidad.  


         SOBRE EL SURREALISMO:
El surrealismo no es un estado de animo. Es una manera de ver la vida. No se deja de ser surrealista. También es muy difícil convertirse al surrealismo.
Para el surrealismo el arte no era lo importante,  lo importante era la vida,  la manera de ver al hombre, la libertad, al amor: la vida.


          MARQUÉS DE SADE:
Descubrí a Sade cuando me introduje en el surrealismo,  a través de Robert Desnos y Roland Tual. Fue una completa revolución para mí. Extraordinario. 
Nuestra devoción al Marqués de Sade,  entre los surrealistas,  fue siempre intelectual,  por supuesto. Nos entusiasmaba su espíritu liberador,  su rebeldía contumaz contra toda represión. Él, que excitaba al crimen y a los actos más atroces,  fue incapaz de mandar a nadie al patíbulo cuando tuvo la oportunidad,  bajo la República,  se le consideró débil y traidor, y la Revolución lo encarceló.
Toda su vida y su ora fue una provocación al orden establecido. Nosotros, los surrealistas,  nunca fuimos sádicos, sino sadianos. Para nosotros representaba el espíritu mas libre y más inconforme de su época y de muchos decenios posteriores


         TRES LINEAS:
En mi obra hay tres lineas. A la surrealista pertenece El ángel exterminador,  la realista está ejemplificada por Tristana,  mientras que La vía Lactea pertenece a la línea Teológica.
       





sábado, 9 de diciembre de 2017

viernes, 8 de diciembre de 2017

El pequeño desencanto de consumar un deseo.




En cuantas ocasiones, una vez alcanzado un anhelo sobre el que llevábamos largo tiempo depositando nuestras ilusiones; regocijándonos, ya no sólo en que se llevara a efecto, sino en la ilusión que genera la idea de recrearse en la propia posibilidad de la consumación;  una vez producida,  reconocemos la nueva situación como algo normal al instante posterior de consumarse el deseo, - lo cual genera confusión-, y además,  pareciese que franqueáramos un muro que nos impide volver hacia atrás en el recuerdo,  asaltándole a uno un extraño sentimiento de desconcierto, al percatarse de que somos  incapaces de confrontar , como dice Proust,   ese estado anterior con el actual para poder regocijarse por su triunfo,  comparándolos.



Gilberta es la hija del matrimonio Swann. Nuestro protagonista, admira a la familia swann  y anhela ser el ojito derecho de Gilberta, hija de los Swann, sobre la cual ha venido fantaseando desde largo tiempo sobre la posibilidad de recibir su amistad y su favor. Pasado un tiempo, pregunta él mismo a Odette, la mujer de Swann, si era él uno de los amigos preferidos de Gilberta, y he aquí la contestación de la señora de Swann, y la posterior reflexión de Proust:



"-Pero si a usted le debe de hacer más confidencias que a mí; es usted su gran favorito, su gran crack, como dicen los ingleses."
"Indudablemente, en esas coincidencias tan perfectas, cuando la realidad se repliega y va a aplicarse sobre lo que fue por tanto tiempo objeto de nuestras ilusiones, nos lo oculta enteramente, se confunde con ello,  como dos figuras iguales y superpuestas que ya no forman más que una; precisamente cuando nosotros querríamos ,  por el contrario,  para dar a nuestra alegría su plena satisfacción, conservar a todos esos hitos de nuestro deseo,  en el momento mismo que vayamos a tocarlos - y con objeto de estar más seguros de que son ellos- el prestigio de ser intangibles. Y ya el pensamiento, ni siquiera es capaz de reconstituir el estado anterior para confrontarlo con el nuevo, porque no tiene el campo libre; la amistad que hemos hecho, el recuerdo de los primeros minutos inesperados, las frases que oímos, están ahí plantados obstruyendo la entrada de nuestra conciencia, y dominan mucho más las embocaduras de nuestra memoria que de nuestra imaginación,  reaccionando en mayor grado sobre nuestro pasado,   que ya no somos dueños de ver sin que todo eso se interponga sobre la forma, aún libre, de nuestro porvenir."

          Marcel Proust. En busca del tiempo perdido 2. pag 151 







domingo, 3 de diciembre de 2017

Almagro, 10.



Franqueó la doble puerta en vidrio de entrada al café-bar Almagro, 10,  con la misma autoridad que exhibe un oficial inglés entrando en su cantina; iba acompañada, un par de pasos atrás de su ayudante Poztdorf; una rubia belga de generosas proporciones, cabello en media melena rubio brillante y paso grave. Ambas se dirigieron hacia un grupo de amigos que les esperaban justo al lado de donde estaba Horacio con su amigo Schmizt,   cenando de pie sobre una mesa alta. A pesar del semblante de seguridad y caminar decidido, la ligera inclinación de su cabeza  y tronco, parecían delatar cierta timidez, algo no poco común en personas de cierta presencia física; La Condesa Teresa Raffo,  ayudada por su generosa altura, combinaba de manera precisa lo que algunas personas exquisitas logran transmitir: una pose que asume el atractivo de sus cuerpos con actitud humilde, sin ostentación,  pero sin renunciar a ser lo que son,  fruto de sus dones naturales.
Al tiempo que llegaba a la mesa de sus amigos, -en esos segundos desde que la vio entrar-,  Horacio pensó con ironía en cómo el destino había querido que ambos se encontraran caprichosamente un segundo antes de que él,  imbuido por la fatal dependencia del deseo por sentir  su presencia y curiosear su rostro, fuera a escribirla por whatsapp;  rebajándose a la posición del sumiso admirador que sólo consigue hundirse más y más en la sima del olvido,  pues nada alimenta más la posición de superioridad del admirado, que la infatigable perseverancia del admirador. 
Sin  embargo,  Horacio no se reconocía un admirador tal y como las gentes lo conciben.  Por ejemplo: aunque le resultase sin duda placentero,  no era poder emplear tiempo en escudriñar el rostro de la condesa lo que más anhelaba; algunas veces, -son las menos-,  sólo se desea la presencia de la otra persona;  saber que está al lado tuyo, pues su sola cercanía te hace sentirte reconfortado. Ello, le había ocurrido pocas veces en su vida.
Ahora, tras las experiencias vividas en el pasado,  Horacio había aprendido a identificar ese mismo estado actual en aquellos del pasado que nacieron como pequeños hitos en su juventud amorosa, y que derivaban hacia una querencia  irracional,  por cuanto era la persona en sí, lo que inducía en Horacio un apego instintivo y de cierta familiaridad; un apego desvinculado de cualquier posible embelesamiento hacia su  formación, cultura, u otras cualidades de la condesa;  sobre las que poco a nada sabía, y por ende,  carecían de toda influencia en su ensimismamiento.
Horacio no se lo dijo a Schmitz, pero un par de días antes, ella le aseguró que si se quedaba libre después de un funeral que tenia esa misma tarde,  entonces estaría libre y podrían cenar. Por tanto, aquella súbita entrada de la Raffo con su ayudante significó muchas cosas a la vez, aparte de lo ya descrito. Una vez más, la realidad le hacia asumir lo que ya había sucedido en otras ocasiones entre ambos: que ella siempre inventaba excusas para no poder encontrarse con Horacio,  y que para una vez en que él dejo las cosas al azar y decidió no escribirla, esperando que ella le avisara en caso de quedarse libre,- seguramente la condesa ni se acordó, pues probablemente no ocupaba sus pensamientos-,   el destino le brindaba a Horacio la prueba palmaria de que ella prefería salir a despachar con otras amistades en esa noche después del funeral, que salir a cenar con él.
Ante esta situación en que la presencia de la admirada se convertía en una pequeña pesadilla, como pura  representación física de la desazón de Horacio;  no encontró mejor solución que mirar al plato mientras comía, implorando al azar que no tuviera por deseo que las miradas de ambos se encontraran; estando ella situada apenas a un par de metros de distancia,  y sólo tapada por un amigo con el que departía animosamente.
De pronto, un par de minutos más tarde, decidió acercarse a saludarnos.  Estuvo simpática y cercana.  Por segunda vez,  desde que se conocieron en la barra de un bar de forma muy original, las manos de ambos se solaparon en algún momento de la conversación, rozando sus falanges suavemente. En esos dos primeros encuentros, fue  Horacio el que retiró su mano  antes - quizá impercetible para  ella-,   debido al pudor que sentía por lo inesperado de una muestra de cariño que quizás sea habitual para Teresa Raffo , pero a la cual,  Horacio no quería dar pábulo,  por riesgo a querer mantenerla en el tiempo y producir una reacción de rechazo, cosa que  trataba de evitar a toda costa.
Mostraba desparpajo al hablarles alternando su mirada entre uno y otro, pero seguía con la cabeza ligeramente inclinada. Horacio pudo recrearse en su rostro; a menudo, más que en lo que le decían las personas, se fijaba en cómo lo decían,  aprovechando el tiempo para sentir lo que la expresión de su rostro le transmitía. Los ojos de La condesa estaban velados por algún pequeño derramamiento en aquella fría noche de Noviembre, y sus parpados se mostraban algo cansados; seguramente , ella nunca sabría -  de no ser el propio Horacio quien se encargara de decírselo- ,  que aquellos pequeños signos de imperfecciones, lejos de ser desagradables, se mostraban a Horacio como exquisitos contrapuntos a la belleza general de su rostro, pues como el  escritor y esteta italiano  Gabriel D'annunzio le gustaba proclamar: " No hay nada peor que un rostro perfecto, sin que haya detalle alguno que le otorgue personalidad diferenciada".
La conversación duró poco,  aunque fue cordial y alegre,  como ella es.  A partir de ese momento, Horacio se decicó a charlar con Schmitz de temas muy diversos; sin embargo,  había una parte de él que quería seguir con atención los movimientos de La condesa. Y la verdad es que esta mujer, más que moverse, se desliza. Posee una cualidad natural para andar con gracilidad y elegancia de un lugar a otro de aquel local que encandila.
En varias ocasiones,  fruto de sus encuentros fortuitos con amigos - no olvidemos que en estos ambientes burgueses todo el mundo se conoce- ,  pudo observar su rostro mientras hablaba con otras personas; para su sorpresa, fue en estas visiones dónde Teresa Raffo expresaba toda su belleza, pues Teresa,   no sólo es la belleza de su rostro,  sino su conjunción con los movimientos y actitudes tan dulces y exquisitos que desarrolla en cada momento de su conversación. Expresa bondad, una serena dulzura y alegría de vivir; todo ello sutilmente ponderado por unas maneras muy educadas  y escogidas; todo un arte de la feminidad; - tan escaso en estos tiempos que le han tocado vivir a Horacio -,  y por lo que, a menudo,  procura internarse en mundos casi olvidados de sutilezas y bellezas que los mejores escritores del siglo XIX relatan en sus grandes novelas.
No obstante, Horacio es consciente de que todas estas consideraciones que a él le encandilan y le hacen ver a la condesa por dentro, - desde su comportamiento externo, captando su esencia -,  o al menos,  la esencia que él siente,  constituyendo motor de una inspiración y atracción noble;  a buen seguro tendría un nulo efecto en su potencial receptor,  cuando no contraproducente, si se lo declarara de forma hablada o escrita; debido a cómo la idiosincrasia de las relaciones entre los hombres y las mujeres han ido cambiando hasta la actualidad, en un mundo que se caracteriza por las pasiones inmediatas y la constante renovación de las mismas,  para huir de enfrentarse con uno mismo y su pensamiento, entre otras cosas. 
Pero el que escribe este texto no quiere,  y cree que no debe,  dejar de expresar todas estas sensaciones vividas por Horacio, por más que ello se pudiera volver en contra de Horacio y sus intereses, o como mal menor, pasara totalmente inadvertido; porque al final, lo único que importa es la honestidad hacia uno mismo, y con ella, si no llega a los otros, será porque no se estaba hecho el uno para el otro, y quizás,  los tipos de sensibilidades no concuerden, pues es milagro el que sentimientos y sensibilidades humanas terminen por ser coincidentes. 
La citada noche de almagro, 10 , - fue un jueves- ,  que tantos frutos  ofreció a Horacio, tuvo un remate estético a modo de colofón, pues en sus idas y venidas, la espigada condesa malagueña terminó por situarse en el exterior del bar para conversar con unas amistades y Horacio pudo contemplar, asombrado, la gran melena castaña que portaba cual corcel árabe; pero  no quiso contarme más acerca de este capitulo, por lo que espero ganarme su confianza una vez más en el futuro, y contar más aventuras, - y  desventuras-,  de la vida  de Horacio.






lunes, 27 de noviembre de 2017

La sumisión de los espíritus selectos a los vulgares. Marcel Proust.


"Pero Swann estaba ciego en lo que hacía a Odette , no sólo para aquellas lagunas de su educación,  sino para lo mediocre de su inteligencia.Y es más, siempre que Odette contaba un cuento estúpido, Swann la escuchaba complacido,  alegre, casi admirado, como con un regazo de voluptuosidad ; y, en cambio, en la misma conversación, las cosas finas o profundas que él dijera las escuchaba Odette, por lo general, sin interés, impaciente y de prisa, y muchas veces las contradecía severamente. Y si se piensa, a la inversa, en tantas mujeres de mérito que se dejan seducir por un zopenco, implacable censor de sus más delicadas frases , mientras que ellas se extasían , con la infinita indulgencia del cariño, ante sus más vulgares tonterías, se llegará a la conclusión de que en muchos hogares es usual esa sumisión de los espíritus selectos a los vulgares". 


            En busca del tiempo perdido 2,  Marcel Proust.




A La extraordinaria,  - diría casi única- , capacidad de Proust para entresacar y dotar de un discurso clarividente a aquellos pensamientos que pululan en la recóndita intimidad de  mayoría de los seres,  incapaces de darles concreción;  hemos de añadir la proyección de esa misma clarividencia para interpretar y sintetizar los patrones de comportamiento que rigen algunas tipos relaciones entre las personas. 

En este caso que presento, Proust, focaliza su atención en la aparente paradoja que se produce en cierto número  de relaciones de pareja, en las que el individuo más exquisito y elevado de ambos, vive sumisamente bajo el desdén y desprecio de su partenaire; a lo que se añade,  para mayor sorpresa, la admiración y complacencia con que el despreciado venera cualquier tipo de manifestación mediocre y vulgar de su amado.  

Proust envuelve todo un pequeño universo en unas pocas lineas, que lleva al lector a maravillarse al término de su lectura como si de una epifanía se tratara, por cuanto el lector, obtiene una imagen terminada y completa de un asunto complejo. 
A cada linea de lectura, la clarividencia se hace más patente,  hasta que,  al llegar al final de la reflexión, uno llega a tener la totalidad de la cuestión en un pañuelo, perfectamente sintetizada y aprehendida en su pensamiento.






miércoles, 8 de noviembre de 2017

Los Hermanos Karamazov. Fiódor Dostoieveski.


"[...era el tipo del hombre no sólo ruin y disoluto,  sino,  a la vez,  torpe, aunque de aquellos torpes que saben componer a las mil maravillas sus asuntos de intereses y únicamente,  al parecer,  tales asuntos" 
          Los Hermanos Karamazov,  1.880. Fiódor Dostoievski. 



La primera página de la novela, y me encuentro esta reflexión...., y quedan 1.226 páginas más... 


domingo, 5 de noviembre de 2017

La vulnerabilidad del hombre maduro.



" Es bien sabido que un hombre arrastrado por la pasión, sobre todo si ya va entrado en años, se ciega por completo y es capaz de ver esperanza donde no hay ninguna; más aún, pierde el juicio y obra como un rapaz estúpido por inteligente que pueda ser"


El idiota,  1869 .  Fiódor Dostoievski


Los hombres,  a medida que van adentrándose en la edad madura, adquieren una estabilidad y dominio de sus propias vidas que contrasta con el incipiente aumento de la vulnerabilidad en ciertas capas inexploradas de su espíritu más sensible; es un estado dulce y peligroso, tendente a desatar pasiones desmedidas. Este aumento de la vulnerabilidad, positivo por cuanto le hace crecer como ser humano,  tiene como origen, en parte,   la  pérdida paulatina de capacidades físicas y la disminución de la capacidad para atraer a la mujer e influir en ella. No son pocos los ejemplos en que hombres ya entrados en la cincuentena,  caen enamorados perdidamente en manos de mujeres veinteañeras, comportándose como verdaderos peleles en algunas ocasiones,  perdiendo su dignidad e incluso destruyendo matrimonios asentados.  Es un estado  que ha quedado reflejado en varias Películas. Me vienen a la mente dos grandes metrajes a este respecto: 




                                     La piel suave del director Francoise Truffaut



                                          El último tango en Paris, de Bertolucci.

  




lunes, 30 de octubre de 2017

MARIASOLE diseño y moda.



El escritor Félix de Azúa,  con motivo de intervenir en una conferencia en Madrid sobre el Dandysmo, relataba cómo el ser humano aprendió a distinguirse del resto de animales a través de la vestimenta; fue en la época Griega, al comprender que ya no había posibilidad de confusión con el animal, cuando empezaron a  representarse los primeros desnudos. La vestimenta es la significación del cuerpo; desnudos no somos nada, vestidos podemos ser muchas cosas.

El modo de vestir no es tan importante como la forma en que se lleva el atuendo. La significación de la persona a través de la ropa conlleva una proyección que engloba la gestualidad, las maneras y los movimientos de la persona;  esas actitudes, a su vez, provienen y se complementan con la educación recibida en la familia, más el aporte personal del carácter natural del individuo concreto en que se significa esa vestimenta. Ciertamente, todo esto lo resume muy bien Coco Chanel en su célebre frase:

 "No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación.No es la ropa, es la clase"



Me hallaba en una cena de amigos el pasado sábado por la noche, cuando llegaron,  recién empezada la cena,  tres amigas italianas de nuestro anfitrión. Una de ellas se sentó a mi izquierda. Iba elegantemente vestida; sus ojos azules contrastaban con el color claro y luminoso de su piel. Al sentarse, pude detenerme en contemplar su perfil; me llamó la atención un pendiente que tenía en forma de cono invertido fabricado en cuero,  cuyo desarrollo crecía con una espiral. Me sorprendió, porque siendo un pendiente grande, su posición invertida, más el uso de la piel en espiral para generar la idea del cono, le restaban presencia en relación a su tamaño, resultando finalmente armonioso con el perfil de María sole, que resultó ser la diseñadora de esta joya en piel. Así pues, esta elegante chica florentina diseña sus propias joyas, - en su mayoría en cuero-  ,  desarrollando su trabajo actualmente en Londres.

Al día siguiente, - habida cuenta de la curiosidad que me generó - , navegué por la web de su marca, y pude hacerme una idea de los aportes que hace Maria sole Ferragamo en sus diseños, que no son pocos. Me encontré varios diseños en cuero a base de generar superficies regladas que recuerdan a arquitectos como Pier Luigi Nervi, o Carlo Scarpa, ambos arquitectos italianos. No en vano, es Arquitecta,  y esa formación se nota en sus inspiraciones.

Bajo mi punto de vista, la principal aportación al mundo del diseño de joyas que hace esta joven creadora, es la reinterpretación del concepto de joya tradicional, de manera que, unos pendientes de Maria sole pueden adquirir la significación de complementos-joya, como puedan ser unos zapatos de cuero,  o un buen bolso. Esta interesante reinterpretación parece materializarse  principalmente a través de la acción conjunta de tres vías:

-La audaz apuesta que supone la utilización del cuero como material principal en sus diseños,  donde tradicionalmente los metales preciosos han sido los protagonistas. 

-La imaginativa adaptación de las superficies geométricas regladas al mundo de la moda.

-La óptima trabajabilidad del cuero en tiras alargadas para generar este tipo de tramas   variadas.


El resultado estético es un conjunto de piezas armoniosas en forma de mallas de originales diseños,  que se integran en las formas corporales de la modelo,  o forman volúmenes que se destacan del cuerpo,  y que terminan por situarse en un nuevo plano de expresión estética a caballo entre la joya, el complemento, o incluso,  una prenda más.

Creo que esta diseñadora tiene un futuro prometedor;  ha encontrado una nueva forma de expresar la elegancia, creando un nuevo nicho de mercado en un mundo muy competitivo y exigente.






                                 



martes, 19 de septiembre de 2017

Elle a passé tant d’heures sous les sunlights… (Philippe Garrel,1985)



Una chica se sube en su coche y recorre las calles de París al encuentro con su novio. Después, aparece fugazmente un amante, el cual los persigue durante unos metros; finalmente, ambos emprenden un viaje, o no, y ella contempla a su amor.




Podría, bajo el efecto embriagador de la emoción que he sentido viendo esta escena, tratar de expresar todos los detalles que atesora. No lo voy a hacer. Me siento dulcemente desfondado; sobrepasado por esta sucesión de imágenes que anegan mi interior,  colmándolo.

¿Por qué es tan difícil filmar algo que Garrel expresa de forma tan natural ?. Siento que comprendo la esencia de cada segundo de esta escena,  y esa pasión,  me lleva a intentar emular,  o incluso interpretar lo que siento,  transponiendo eso mismo a mi forma de concebir el cine. Pero es inútil. ¿Qué más da?, prefiero ni intentarlo,  seguro del fracaso que supondría tratar de  hacer un cine que intente expresar tanto con tan poco. Admiro la honestidad y la belleza genuina que vive en cada plano, alcanzando el todo,  - ese todo,  es precisamente el regalo para mis sentidos- , la sensación de plenitud. Me quedo con la dulce felicidad que me aporta el encontrar una escena que te da razones para amar el cine, ni más , ni menos. Gracias,  Philippe Garrel.




sábado, 16 de septiembre de 2017

Sobre la importancia del presente.



"Los niños no tienen ni pasado ni futuro, por eso gozan del presente", algo que el hombre ya no sabe hacer.


André Gide, sobre esta gran frase de La Bruyère.

martes, 12 de septiembre de 2017

Alguna consecuencia del Provincianismo.



Cuanto más pequeño es el entorno en el que uno se mueve y opera, mayor es la sensación de que lo que  uno hace es importante.

domingo, 27 de agosto de 2017

Dostoievski, sobre el sacrificio voluntario.



 <<... El sacrificio voluntario, plenamente consciente y libre de toda coacción, el sacrificio de uno mismo en provecho de todos, es para mí la muestra del mayor desarrollo de la personalidad, de su superioridad, de una perfecta posesión de uno mismo, del más perfecto libre albedrío [...] Una personalidad fuertemente desarrollada, sin temer por sí misma, no puede hacer ya nada para sí, es decir, no puede tener otra utilidad que la de sacrificarse por los demás, a fin de que todos ellos se conviertan a su vez en personalidades arbitrarias y felices. Es la ley de la naturaleza: el hombre normal tiende a alcanzarla.>>

*Fragmento de un capítulo de Viaje al Extranjero.


Fiodor Dostoievski

Dostoievski nos habla en este agudísimo párrafo sobre aquello que Aristóteles llamaba el ejercicio de la virtud, por el que cualquier ser humano recibe ulterior beneficio por dedicarse a los demás. Sin embargo,  Aristóteles no condicionaba el ofrecerse a los demás a haber adquirido una personalidad fuertemente desarrollada, como sí lo considera Dostoievski, sino que ya el mero ejercicio de la entrega,  - desde cualquier fase del desarrollo personal- ,   sería el mecanismo natural para llegar a la excelencia de sí. 







lunes, 21 de agosto de 2017

De la vida de las Marionetas.1980, Ingmar Bergman


Hay una escena en esta obra maestra de Bergman, en la que tiene lugar un encuentro desgarradoramente honesto entre dos amigos: la mujer del asesino psicópata y su amigo homosexual. A propuesta este último, ambos pasan un rato descansando en el apartamento  antes de proseguir con el rodaje de un Spot en el que ambos están inmersos. La escena, aparte de ser todo un alarde de magníficas interpretaciones por parte de ambos actores, llama especialmente la atención por el monólogo que interpreta el amigo homosexual (Walter Schmidinger), sacando a la luz en una sola escena una serie de reflexiones sobre miedos, obsesiones y patalogías mentales,  que muy pocos directores se han atrevido a reflejar;  aspectos oscuros y profundos de la personalidad  que forman parte del inconsciente de nuestras sociedades desarrolladas más de lo que imaginamos. En cualquier caso, es admirable el talento de Bergman para trasladar  la psique oculta de un personaje a un guión con pasmosa naturalidad y talento.





Los temas sobre los que pasa Walter Schmidinger son peliagudos, y con cada uno de ellos se puede hacer una película. Estos son los temas que están insertos en las confesiones que retrata este lúcido y crudo diálogo:


Tendencia a la infidelidad en las parejas homosexuales

La infelicidad detrás de algunas personas en las que por fuera todo parece que va perfecto.

La relación de especial comunicación entre homosexuales y mujeres.

La sensación de angustia que puede aflorar en una persona madura que nunca haya valorado lo espiritual, y de repente se da cuenta de que lo necesita para gestionar su vida.

Depresiones debidas a esa constante confusión entre lo que uno desea y sus necesidades reales.

El problema del envejecimiento desde la constatación de la fealdad del propio cuerpo que degenera.

Somos sólo un reflejo de lo que queremos ser.

Cómo las adiciones dominan la vida de una persona,  y la destruye.

Sobre una posible dualidad - dos incompatibilidades-, en la constitución de la conciencia del individuo;  por un lado: intimidades, ternura, amistad;  al otro lado: violencia, suciedad, horror, la amenaza de la muerte.

Apuntar la posibilidad de que la desgracia en su vida madura se debe a una suerte de compensación por haber tenido en el pasado unos sueños demasiado hermosos.


De la vida de las Marionetas.1980, Ingmar  Bergman
Dirección y Guión: Ingmar Bergman
Fotografía: Sven Nykvist
Música: Rolf Wilhelm
Dirección artística: Herbert Strabel
Producido por Personafilm
Intérpretes: Robert Atzorn, Christine Buchegger, Martin Benrath, 
Rita Russek, Lola Münthel, Walter Schmidinger, Gaby Dohm








Trazas sobre la personalidad de Gabriel D'Annunzio



Gabriel D'Annunzio escribe su novela El triunfo de la muerte en tercera persona; es Giorgio el personaje de la novela,  quien vive una pasión sin salida con Ippolita, su amante. Pero resulta obvio que este personaje, siendo conocida la personalidad de D'Annunzio a través de las biografías existentes,  es un reflejo de las preocupaciones del escritor y de sus vivencias,  por lo que, tras la lectura de la novela,  me ha parecido interesante resaltar algunos aspectos de Giorgo Aurispa en las que el escritor parece haber proyectado sus propias obsesiones, preocupaciones existenciales,   creencias sobre sí mismo y sobre sí, respecto al resto de la sociedad:





No poder soportar la existencia, la ansiedad que le genera la imposibilidad de no obtener una respuesta global a su propia vida.

Coqueteo constante con la idea del suicidio, otorgándole una dimensión estética; ello, paradójicamente,  quizás le hace liberar esa pulsión,  para no llevar a cabo esa acción efectivamente.

Autoafirmación desde el complejo de supremacía, superioridad de conciencia y sensibilidad. A través de la observación de la  mediocridad humana, de manera que él se ve a sí mismo como un elegido, perteneciente a una élite que nada tiene en común con el ser humano animal que le rodea.

“ la profundidad de su conciencia y la infinita extensión de su sensiblidad le llenaban de orgullo”

Esto le lleva a pensar que su alma tiene una potencia ilimitada ( es una manera de encontrarla inmortalidad en la tierra)

Se mueve en la ambivalencia que constituye la idealización de la carnalidad y sensualidad de la mujer amada, que por un lado la idealiza, y por otro la desprecia.
Cuando la desprecia,  ello le hace darse cuenta de que en los periodos de idealización, su visión era ficticia, como provocada por un fantasma o un diablo que le lleva a esas apreciaciones  ( no es él); Considera a la hembra una especie de demonio, motivo de su perdición y locura.

La concupiscencia le abruma y le desconcierta,  pues ello le apega a la tierra  y le separa de la consciencia de su superioridad sobre el resto de los hombres. Esta contradicción le atormenta,  por lo que ve en la mujer un símbolo de su contradicción y le coge manía

"No estoy con ninguna mujer para poder poseerlas a todas a todas en potencia, poder observarlas manteniendo mi deseo intacto de culpa, pleno de poder."

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viernes, 18 de agosto de 2017

La vida rural.



Mientras reflexionaba un tanto ausente sobre algunos comentarios leídos en el libreto de la película El Espíritu de la Colmena de Victor Erice; este maravilloso metraje,  con su tempo misterioso,  me ha hecho conectar con el ambiente rural en el que hoy he presenciado,  por la mañana, un entierro en el pueblo de mi madre. Las gentes de ambientes rurales conocen la muerte desde la infancia, pues rodeados como están de naturaleza, viven el ciclo de la vida hacia la muerte en todas y cada una de las realidades naturales en las que están inmersos. La vida en la cuidad es falsaria; las calles son una sucesión de imágenes dinámicas, personas que van y vienen, vida en movimiento, un trasiego constante en el que la muerte queda excluida.

Observaba a los campesinos y gentes del pueblo conversar en el exterior de la iglesia donde se había de esperar al féretro. En aquellas conversaciones, el horror de la muerte ya había sido superado años atrás, en la infancia. Ahora, unos más decrépitos que otros, esperan apacibles al muerto. Aceptan la muerte como parte de la vida, indisoluble; integrada en las calles, en los campos, en los árboles, y en cada pequeño bicho o gran animal con el que conviven.